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miércoles, 30 de noviembre de 2016

AGENDA 2017; TEATRO COLÓN


2017, una temporada lírica de película
Se destacan las puestas de ópera de Sofia Coppola y Lucrecia Martel


En su libro La gran transformación en el gusto musical, el historiador William Weber hizo un señalamiento referido al siglo XIX: "Diseñar un programa implica una serie de acuerdos entre públicos, músicos, gustos y, por extensión, fuerzas sociales..." Nada más cierto entonces, y nada más cierto ahora. Las programaciones del Teatro Colón son la consecuencia de cierta idea acerca de qué debe ser ese teatro. Dos líneas definen en términos generales la temporada 2017 anunciada ayer: la profundización de una actualización del repertorio y la elección, podría decirse que quirúrgica, de figuras, como las de las cineastas Lucrecia Martel y Sofia Coppola, que tendrán a su cargo dois puestas.
Si, por otro lado, se acepta que el arco que diseña una programación tiene también un lógica musical, con sus tensiones, reposos e intensidades, habrá que concluir que la del año que viene empieza en fortissimo. La temporada lírica se iniciará el 14 de marzo con Adriana Lecouvreur, con Angela Gheorghiu como protagonista. Después, las mayores novedades: La Traviata, con puesta de Sofia Coppola, en septiembre, y, en diciembre, Andrea Chénier, de Umberto Giordano, con la dupla escénica y vocal de Martel y Marcelo Álvarez.
Los otros puntos fuertes son el estreno, en abril, de La prohibición de amar, la tempranísima ópera de Richard Wagner (casi podría decirse que es Wagner antes de Wagner), y El caballero de la rosa, de Richard Strauss, con otro puestista de perfil alto, Robert Carsen. En junio llega Julio César en Egipto, de Händel, en una versión que podría ser antológica, con dirección musical del maravilloso Martin Haselböck y puesta de Pablo Maritano, que vuelve al teatro después de su exitoso tour de force con Die Soldaten, de Zimmermann. Otro que vuelve es Marcelo Lombardero, que, junto con Facundo Agudín, hará Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill. También del siglo XX y como parte de Colón Contemporáneo llegará el estreno, en octubre, de Tres hermanas, versión de Péter Eötvös de la pieza de Chéjov. La temporada incluye, en noviembre, Rusalka, de Antonin Dvorák.
Más allá del canto
El Festival de Música y Reflexión (que todos conocemos sencillamente como Festival Barenboim) empezará el 29 de julio con el dúo de pianos de Martha Argerich y el maestro argentino. Ese programa no fue definido todavía. Con la West-Eastern Divan Orchestra, Argerich será solista en el Concierto para piano y trompeta n° 1, de Shostakovich, en un programa que se completará con la Suite Ma Mère l'Oye y Le Tombeau de Couperin, de Ravel, y las Tres piezas opus 6, de Alban Berg. Por otro lado, la Orquesta del Divan hará también Don Quijote, de Richard Strauss, y la Quinta sinfonía, de Chaikovski.


También por el flanco sinfónico, la Filarmónica de Buenos Aires tendrá una programación variada, aunque centrada fuertemente en el repertorio clásico y romántico, con solistas fuera de serie como el violinista Pinchas Zukerman y los pianistas Boris Berezovsky y Elena Bashkirova. En el Abono Verde, la colosal Jessye Norman traerá en noviembre un recital de piano y voz con piezas de Bernstein, Weill y Gershwin.
Colón Contemporáneo se sumará en agosto a la constelación con la visita del pianista Nicolas Hodges y un programa excepcional: las sonatas y nocturnos de Sciarrino. Por el lado contemporáneo, CETC tendrá un mes, junio, dedicado a Pierre Boulez, rendirá homenaje a Violeta Parra y presentará una ópera sobre una novela de Leonardo Padura.

P. G.

ENTREVISTA A SÁBATO POR HUGO BECCACECE

HUGO BECCACECE

Ernesto Sábato: "Esta civilización racionalista ha separado todo: el cuerpo del alma, la emoción de la razón, el arte de la ciencia, el hombre del cosmos"
¿Qué ocurre cuando uno de los escritores más importantes de habla hispana decide volcarse a la pintura?


Ernesto Sabato.
Hace tiempo entre los amigos de Sabato había cundido con sorpresa y curiosidad la noticia de que Ernesto se dedicaba a pintar, y no meramente como un "pintor de los domingos", sino con la misma seriedad con que había encarado en otras etapas de su vida la actividad científica y la literaria. El revuelo que causó fue mayor que si el escritor hubiera anunciado una novela inédita. Más tarde, ese rumor llegó a los oídos de un marchand, Natalio Povarché, quien se apresuró a informar que el novelista iba a exponer en su galería. Pero en esta entrevista en su casa de Santos Lugares, donde Sabato se refirió exclusivamente a la plástica, desmintió que vaya a realizar una muestra de sus óleos.
-¿Por qué se decidió a pintar ahora con tanta intensidad?
-Aunque parezca una broma, porque ando mal de la vista. Hace ya más de dos años se me declaró una lesión en las retinas, que me aconseja no hacer esfuerzos con los ojos, por lo menos en objetos tan pequeños como las letras. No es el caso de la pintura que es macroscópica, digamos. Así, casi imposibilitado de leer y escribir, me lancé sobre aquella vieja nostalgia que proviene desde mi niñez. Cuando me descubrieron esas lesiones, no diré que me puse a bailar, pero sentí una extraña y retorcida alegría, pensando que ahora podía dedicarme a la pintura sin sentimiento de culpa.
-¿Qué reacción tuvieron sus amigos pintores?
-La primera reacción la tuve en París cuando le dije a [Ernesto] Deira hace un par de años, que la pintura me daba una alegría y una paz que no encontraba en la literatura. Se echó a reír como loco, y hace unos meses Carlos Alonso me contó, también riéndose con ganas, la historia que ya había corrido. También me produce risa a mí, ahora, cuando empiezo a ver los graves problemas que acarrea. Comprendo pues la jarana de estos dos amigos, que, por otra parte, no habían visto ni han visto aún nada de lo que hago: era una risa a priori, por decirlo así, y tenía mucho fundamento. Mi idea no era, sin embargo, tan candorosa.
-¿Qué diferencia fundamental encuentra en la pintura con respecto a la literatura?
-Aparte de trabajar con colores y formas, la pintura es una artesanía, proporciona el goce de todo lo que se hace con la mente y las manos a la vez. Ese goce que el hombre de hoy ha perdido por esta civilización racionalista. Todo se ha separado: el cuerpo del alma, la emoción de la razón, el arte de la ciencia, el hombre del cosmos. Todo lo que tienda a reunificar al hombre es positivo y forma parte de lo que será la síntesis futura, cuando algo deba reemplazar a este mundo catastrófico. Eso da placer. Por eso quizás hay más pintores eufóricos que escritores eufóricos. Por un Whitman hay miles de desdichados y angustiados. Al revés en la pintura: piense en los hombres de 80 y 90 años que han pintado hasta su muerte, desde Tintoretto hasta Picasso. Hay en la artesanía pictórica algo que no existe en la literatura, en la que todo se hace con imaginación, desde una cara hasta un paisaje. En la pintura las caras se acarician, se tocan, se huelen, se gozan.
-Su caso como pintor es particular: aunque se trata de un principiante, y eso le otorga gran libertad, su fama como escritor lo debe condicionar bastante. ¿Ese contraste lo perturba?
-Es cierto. Apenas se comienza a trabajar en serio empiezan las angustias, aunque sean al lado de esas felicidades infinitas que dan los colores y las formas. Además, ese goce se debe en parte a que se es un desconocido, porque uno pinta lo que se le da la real gana, con el placer del inédito. Después viene todo lo que se sabe, el público, el "exponerse" en las exposiciones, la crítica. En todas las artes pasa desdichadamente lo mismo. Lo que sucede es que cuando hablé con mis amigos sobre este tema, me dejé llevar únicamente por mi euforia y porque pensé que podría hacer pintura en secreto, o algo así, como si eso fuese posible en una persona pública. Los chicos que comienzan no saben cuánta tristeza, cuánto manoseo, cuántas injusticias trae la notoriedad. E ingenuamente ansían esa notoriedad que luego ha de ser la más dolorosa de sus condiciones. La fama es un conjunto de malentendidos, ya se sabe. Es vivir en una vitrina, y para colmo desnudo, porque no hay desnudez más auténtica y terrible que la expresión artística, si es auténtica; ya que toda obra de arte es una autobiografía, no en el sentido literal de la palabra, sino en el sentido más profundo y grave: un árbol de Van Gogh es Van Gogh, es su propia y desnuda alma ante nosotros. Y el más vil de los criminales y corruptos de Dostoievski es, en muchos sentidos, el propio Dostoievski. Así, el paradójico destino del artista es comenzar siendo el más introvertido de los seres humanos para llegar a ser finalmente el más extrovertido, el más espectacular. Y, para colmo, un espectáculo a menudo grotesco y risible.
-¿Por qué se niega a exponer?
-Soy muy autocrítico. Lo mismo me pasó con la literatura. Escribí desde mi adolescencia, esas pavadas, claro. Pero sólo a los 34 años publiqué mi primer libro, Uno y el Universo; El Túnel apareció recién en 1948, tres años más tarde. Todas las editoriales argentinas se negaron a publicarlo. Encabezó aquel enérgico y entusiasta movimiento Guillermo de Torre, asesor por entonces de Losada, quien afirmó que nadie le haría creer que un físico podía escribir una novela. Yo recordé con timidez a Robert Musil, pero fue inútil. Finalmente salió con el sello de Sur, pero pagado por el generoso amigo, el doctor Alfredo J. Weiss que por entonces dirigía una revista literaria.
-¿Cómo fueron sus comienzos?
-Como ve, fueron muy duros y tenía, entre otros, el inconveniente de llegar a la literatura como un paracaidista. Imagínese lo que podría pasar si ahora se me ocurre esta locura de pintar en público. Pero no soy el primer escritor que trata de pintar. Goethe, Víctor Hugo, Hoffman, Valéry, Cocteau, Joyce, Cary, Henry Michaux, Bertold Brecht, Günter Grass, Henry Miller, Kafka, Artaud. algunos de los cuales son realmente de importancia. No creo que es deshonroso, pues. Debo confesar, en fin, que temo el manoseo, manoseo que tuve que sufrir de modo doloroso cuando empecé a escribir públicamente. Hasta tal punto la gente es prejuiciosa sobre la gente que tiene cerca. Imagínese ahora. Hace poco alguien sugirió que mi pintura sería literaria, una afirmación que es un puro prejuicio. ¿Qué se quiere decir con ese epíteto peyorativo? ¿Que hay temas, que hay ideas, que hay drama? Entonces todos los que pintaron la Pasión han hecho literatura, y Goya en sus monstruos, y Jerónimo Bosch y, sobre todo los expresionistas en general, empezando por precursores como Gauguin y terminando por Munch. ¿Ve qué difícil es para mí hacer algo en este momento? Además, no se enojen ni se alarmen: soy un modesto principiante que no va a hacer daño a nadie mucho menos a los grandes pintores argentinos. ¿Por qué no me dejan tranquilo, que ya bastante tengo con eso de la retina?


Profesión: físico, escritor y pintor
Rojas, 24 de junio de 1911-Santos Lugares, 30 de abril de 2011
El Túnel, Abbadón el exterminador y Sobre héroes y tumbas son las tres novelas de este autor -también ensayista-, uno de los escritores más reconocidos de la literatura argentina del siglo XX.
Presidió la Conadep y escribió el prólogo del Nunca Más.
Entrevista publicada en la nacion Revista el 5 de abril de 1981

TEATRO RECOMENDADO....EXCELENTE.....IMPERDIBLE



Campo minado / Autoría y dirección: Lola Arias / Actúan: Lou Armour, David Jackson, Rubén Otero, Sukrim Rai, Gabriel Sagastume, Marcelo Vallejo / Vestuario: Andy Piffer / Escenografía: Mariana Tirantte / Luces: David Seldes / Video: Martín Borini / Música: Ulises Conti / Sonido: Ernesto Fara / Asistencia de dirección: Facundo David / Sala: Centro de las Artes UNSAM, Sánchez de Bustamante 75 / Funciones: jueves a domingo, a las 21 / Duración: 120 minutos.


Cuando volvió de combatir en Malvinas, y durante muchos años que siguieron, a Marcelo Vallejo le resultaba imposible escuchar canciones en inglés. La guerra también le dejó otras secuelas: sentía mucho enojo cada vez que su hijo aprendía nuevas palabras en el idioma de los enemigos, y tenía una tendencia fuerte a las adicciones y a la autodestrucción. Treinta y cuatro años después de ese hecho que marcó su vida de manera profunda, Lola Arias lo invitó a compartir escenario junto a dos soldados profesionales ingleses y uno de los gurkhas nepaleses que sirvieron al ejército británico, además de otros dos soldados argentinos. Arias quería contar la guerra desde la voz de sus protagonistas. Al principio Vallejo se negó a hacer una obra con ellos, pero finalmente accedió a sumarse al elenco de no-actores que, hasta principios de diciembre, está presentando uno de los acontecimientos teatrales del año Elegidos entre casi cincuenta veteranos, los seis excombatientes y ahora performers (Vallejo, Rubén Otero y Gabriel Sagastume por el lado argentino; Lou Armour, David Jackson y Sukrim Rai, por el británico) protagonizan Campo minado, el nuevo trabajo dirigido por Arias, a esta altura experta en transitar las fronteras entre la ficción y lo real. Para crear esta potente maquinaria narrativa que lleva a escena los hechos y las esquirlas de la guerra, que conmueve pero también suscita miles de ideas, la artista vuelve a echar mano de los recursos que ya había probado en obras anteriores, como Mi vida después, donde trabajó con jóvenes argentinos cuyos padres atravesaron la dictadura cívico-militar argentina de maneras muy distintas; El año en que nací, cuyo foco estaba puesto en la dictadura chilena; y en Atlas del comunismo, la puesta que creó para el teatro berlinés Maxim Gorki, en la que un grupo de mujeres alemanas de distintas generaciones indaga en su vínculo con la extinta RDA, "la Alemania comunista".
En todos aquellos trabajos, la historia está contada por sus protagonistas directos o indirectos, y Arias sabe dirigirlos con exquisitez para que en el artificio escénico y en la repetición de las funciones puedan seguir ofreciendo momentos de verdad pura. También hay, en esta obra y siempre, pasajes musicales que invitan a la catarsis colectiva; hay objetos auráticos -en el sentido de reales, rescatados del lugar de los hechos- y recreaciones de anécdotas, que se cuentan con ayuda de cualquier elemento que sirva para la reconstrucción de esos momentos clave. Elementos que van desde el propio cuerpo hasta juguetes, pasando por anotaciones, dibujos, efectos de sonido caseros.


Hay una idea-guía que permite leer todas las obras de Arias, también ésta: la historia de un pueblo -o la de un continente, o la de un momento o la de un siglo- es la historia de las personas que lo habitaron. En Campo minado aparece, sin embargo, un elemento novedoso: la idea de los "bandos". Aunque en Mi vida después, por citar una obra emblemática de su cosecha, las historias que contaban los hijos sobre sus padres eran muy distintas, incluso contrapuestas entre sí (desde la hija de un militante desaparecido hasta la de un torturador, pasando por el exiliado y por aquellos que "siguieron como si nada") todos sus intérpretes parecían estar de acuerdo sobre la lectura que reclamaban esos años. En Campo minado es diferente. Salvo en dos momentos muy particulares de la obra, los británicos jamás pronunciarán la palabra Malvinas y los argentinos nunca estarán dispuestos a decir Falklands. ¿Alguien podría pedirles lo contrario? Los seis intérpretes y su directora parten de un acuerdo: jamás estarán de acuerdo sobre lo que pasó durante esos 74 días de guerra ni tendrán una lectura unificada sobre la soberanía de las islas. Campo minado asume esa fisura y hace cuerpo esa genial frase de Jacques Rancière con la que alguien intervino, hace un tiempo, las paredes de la Casa Nacional del Bicentenario: "El consenso es la ficción de una comunidad sin política".

MAGNÍFICO TEATRO NO TRADICIONAL


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La palabra puede ser construcción, intercambio, lazo. La palabra puede ser, también, la piedra que aplasta al otro.
Estoy en el natatorio del Club Vasco Argentino Gure Echea. El calor es suave, húmedo; lo envuelve todo como una manta. Se siente el cloro en la nariz, en cada poro de la piel; hasta parece vibrar en el reflejo intermitente del agua. En ese clima de útero, único y ensimismado, un padre habla. Habla, y habla, y habla. El hijo no emite sonido. Es mudo, nos advierte el monólogo del padre. Quizá no lo sea tanto, nos dicen los ojos enormes del muchacho, que sin embargo calla, se desplaza allá abajo, en la pileta, y nada.


Lo que ocurre en ese natatorio es una contundente obra de teatro. Se llama Condición de buenos nadadores, la escribió Camila Fabbri, y el domingo del fin de semana largo se presentó a ¿sala? (algunos espectadores la seguían sentados al borde de la pileta) llena. Hace un tiempo había leído Los accidentes, libro que incluye la primera versión -un cuento- de la obra que ahora se despliega ante mis ojos. Me habían hechizado la precisión de la palabra de Fabbri, su modo de construir dos personajes sólo a partir del monólogo de uno de ellos, la madeja sutil que se desplegaba tras la expresión agobiante, única, infatigable, de ese padre parlante. Por eso, cuando supe que el cuento, con título homónimo, se estaba presentando como obra teatral, quise verla.
Las puestas en espacios no convencionales, que en Buenos Aires no paran de multiplicarse, son -como señaló semanas atrás Jazmín Carbonell  una invitación a que el espectador sea algo más que mero testigo. En el caso de Condición de buenos nadadores, uno avanza hacia la obra como si se adentrara en un pequeño viaje a Europa. Y no precisamente por el edificio que alberga el natatorio, uno de los tantos clubes deportivos y sociales edificados por la inmigración española.



El primer pase de magia de la obra es que, apenas se ingresa al sector de la pileta, ya no hay ni Buenos Aires ni centro cultural vasco: se está en algún lugar de Portugal, y es en portugués que nos recibe, amable, el acomodador, que, entre sonrisas y algunos bon dia, pedirá especial prudencia a quienes se sientan muy al borde de la pileta. Luego vendrá el monólogo implacable del padre a confirmar que sí, la acción transcurre del otro lado del océano, y ese que hace crol, mariposa y repentinas piruetas a lo Esther Willliams es Agostinho, hijo del porteño porteñísimo que habla y una ausente madre portuguesa.
La palabra del padre es tirana, desbordante, por momentos machista. Incluso cuando desliza que está saliendo con un chico, un boxeador amateur que en realidad "parece una chica jovencita", y ¿qué problema hay en salir con una chica jovencita -se pregunta el padre-, como hacen todos los hombres de su edad?


El hombre sigue y sigue el monólogo. Y Agostinho, allí abajo, en el agua, acusado de gordo, de mudo, de blando, por momentos es, también, Gostiño. La verborragia transoceánica del padre lo hace filho e hijo, le comenta de ese momento crítico, cuando "las bocas hacen solas" y no importa en qué idioma hable cada una, porque las bocas, en algún momento, "hacen solas" y el beso sucede. Entre un argentino y una portuguesa. Entre un hombre maduro y un chico que parece "una chica jovencita".No sabemos si Gostiño/Agostinho piensa en castellano o en portugués. En todo caso, y a efectos de quienes lo contemplamos, fascinados, al borde de la pileta, su idioma es un idioma puro ojo. Una mirada que nunca grita, pero todo el tiempo dice. Aunque el padre ni se entere, los ojos del hijo le dicen que las palabras pueden ser la piedra que aplaste al otro. Pero siempre existe un camino para dejar que esas palabras rueden, se estrellen, pasen de largo. Y construir las propias, en el idioma que se nos cante

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REALIDAD ....VIVIR EN LA BURBUJA....¿QUÉ REALIDAD?


Sentí que tenía una extraña habilidad nueva", festejaba Rachel Metz el 16 de febrero pasado en la MIT Technology Review, sitio web del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Había usado durante varios días unos auriculares que, conectados a una aplicación que utiliza algoritmos, permite filtrar, modificar, aumentar o eliminar sonidos del mundo circundante. El Sistema de Escucha Activa, como se denomina, deja escuchar conversaciones de mesas vecinas o lejanas en un restaurante mientras apaga la de quien está frente a uno convencido de ser oído. También sofoca sonidos en la calle, lo cual deja conducir el auto sin enterarse de que una ambulancia reclama paso, o caminar sin oír el pedido de auxilio de alguien que se descompuso en la vereda. En un recital sirve para perforarse los tímpanos llevando a niveles extremos la parafernalia de los ejecutantes, y en casa para dormir a pie suelto sin enterarse del llanto desesperado de un bebé. Esta filtración y modificación crea un universo sonoro personalizado, que expulsa los ecos del mundo circundante.


Es una de las últimas novedades en materia de realidad aumentada. Esto es: una realidad modificada mediante la introducción de elementos visuales o sonoros que no están en el entorno físico de la persona. El fin es mejorar esa realidad. Los gurúes tecno-eufóricos señalan que es algo distinto de la realidad virtual, porque mientras ésta crea un mundo diferente, la aumentada añade información y enriquece el mundo real. Un simple sofisma. Por una vía o por otra, la realidad deja de ser lo que es y se convierte en una abstracción ilusoria que promete vías de escape para evitar la siempre incierta y trabajosa experiencia de vivir en el mundo existente.


¿Pero hay un mundo real o es una creación de nuestros sentidos? La pregunta remite a un interrogante nunca respondido con certeza: si no hay nadie que lo escuche, ¿hace ruido un árbol al caer? Hacia 1957, Erwin Schrödinger, premio Nobel de Física 1933 por sus aportes a la mecánica cuántica, exploraba respuestas a esta cuestión en el breve y apasionante ensayo Mente y materia, que acaba de ser reeditado y tiene poderosa vigencia. Con enorme sabiduría y apertura y con claridad y sencillez Schrödinger se sumerge en el tema de la relación entre el ser humano y la naturaleza, a la que pertenece, sin obviar aspectos metafísicos, éticos, poéticos, científicos y espirituales. La vida es suma e integración de muchas vidas, dice, y el mundo físico existe cuando nuestros sentidos lo perciben. Lo hacen gracias al cerebro, pero el cerebro no es la mente. Y dado que somos tantos, la realidad material sería, a su vez, la suma de las mentes que la captan. Suma en la que el todo es mucho más que la agregación de partes. Conciencia y mente son categorías que no se pueden comprimir ni objetivizar, apunta Schrödinger, como pretende la mente occidental siempre reduccionista en su búsqueda de certezas y respuestas definitivas. Si las hubiera, no habría evolución.



La conciencia nace en donde la percepción sensorial y el mundo físico hacen contacto, dice el físico vienés. Por tal contacto el mundo físico nos modifica. Con auriculares que filtran y amplifican sonidos, anteojos que introducen colores y objetos que no están donde creemos verlos y muñecos que nos hacen correr por la ciudad para atraparlos, respondiendo a un estímulo como los perros condicionados de Pavlov, la realidad (sobre cuya esencia seguimos investigando y discutiendo) no aumenta. Se comprime, se desvirtúa y disminuye. Es un corralito ilusorio para evadir el ancho, rico y complejo mundo que habitamos. Y que merece seguir siendo explorado con la mejor tecnología que alguien creó: nuestros sentidos, nuestra mente.

S. S. 

CONFERENCIA EN EL PERLOTTI


NIÑOS VULNERABLES ¡¡¡BASTA YA !!!


Pobreza: la particular vulnerabilidadde la mitad de los chicos argentinos
El 20 del actual se conmemoró el Día Universal del Niño, y siempre es una ocasión para interpelar a los Estados y también al conjunto de la sociedad sobre los derechos que todavía no son efectivos.
Las últimas cifras publicadas por el Indec señalan que en la Argentina el 47% de los niños/as menores de 15 años son pobres en términos de sus ingresos. Según las estimaciones del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, el 56,2% de los niños, niñas y adolescentes tiene carencias sociales en al menos una de siete dimensiones de derechos (alimentación, salud, vivienda, saneamiento, estimulación/educación, información).
No es menor que el 19,2% de estos niños/as experimente privaciones en umbrales que comprometen el sostenimiento de la vida (carecer de agua de red e inodoro con descarga, y/o vivir en una vivienda precaria con cinco o más personas por cuarto, y/o experimentar situaciones de hambre y no acceder a asistencia directa, y/o no ir a la escuela, y/o no tener las vacunas del calendario, entre otros).
Se estima que el 30,6% de la infancia tiene al menos una privación social en el ejercicio de derechos y además es pobre en términos económicos; el 25,5% experimenta carencias sociales, pero no pobreza económica, y el 9,8% es pobre económico, pero no registra privaciones. Estas cifras dan cuenta de la magnitud de las vulnerabilidades sociales a las que se ven expuestos millones de niños/as en la Argentina.



Y es claro que el problema de la pobreza no es solamente económico. Lo cierto es que el ejercicio de derechos y el desarrollo humano y social de los niños/as y adolescentes dependen del acceso a recursos (derechos) y estructuras de oportunidades en el campo del hábitat de la vida, la educación, la salud y la recreación, entre otros.

La construcción de más y mejores estructuras de oportunidades para las infancias es un reto que demanda compromisos y acciones de parte de los Estados, pero también de las familias y las comunidades.
Trabajo infantil
Otra cara del fenómeno sin duda es el trabajo infantil. Según las estimaciones de 2015 del Barómetro, en la Argentina urbana trabaja el 12% de los chicos/as de entre 5 y 17 años (9,5% en actividades económicas y 4,3% en actividades domésticas). Si bien la evolución en el período 2010-2015 es positiva en términos de una merma del fenómeno, lo cierto es que una parte importante de la infancia y en particular de la adolescencia participa de las estrategias de sobrevivencia de sus hogares.
El trabajo en la infancia y la adolescencia es un fenómeno que se relaciona de modo directo con la precariedad laboral de los adultos, que se calcula alcanza al 47% de la población ocupada.



Es notorio que millones de niños, niñas y adolescentes en la Argentina experimenten privaciones sociales injustas y profundas desigualdades en el acceso a estructuras de oportunidades para el desarrollo de su máximo potencial.
En este país, en 2005 se sancionó la ley 26.061 de protección integral de derechos de niños, niñas y adolescentes, que establece en su capítulo III la creación de la figura del defensor del niño; sin embargo, pasados once años su designación sigue estando pendiente.
El actual estado de situación de las infancias parece ameritar su urgente nombramiento.

I. T.

IMAGINERÍA POPULAR EN EL JOSÉ HERNANDEZ


EN EL "ESPACIO MENTE ABIERTA" ECONOMÍA


En el Gobierno aseguran que la sociedad entiende que los tiempos para resolver los problemas macro son distintos de los que reflejan los medios
Al menos no de esta manera. La confesión llegó desde lo más alto del Gabinete. La caída del 3,7% de la economía en septiembre encendió luces de alarma. El dato del Indec mostró también que la baja fue más pronunciada que en agosto, cuando se había retraído un 2,1% interanual.
El comercio exterior tampoco dio respiro. La reducción de las exportaciones del complejo sojero generó otra mala noticia: un déficit en la balanza comercial de US$ 114 millones, tras seis meses de saldos positivos. Los envíos al exterior se desplomaron un 6,3% interanual y las importaciones, un 2,1%. El freno de Brasil y la baja en las compras chinas afectaron los envíos mientras la baja del consumo local justificó las menores compras.
El efecto expectativas tampoco juega a favor. El Índice de Confianza del Consumidor cayó en noviembre un 27,2% respecto del mismo mes del año pasado. Fue la peor baja en lo que va del año, según se desprende del informe del Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella.
Sin embargo, el viernes por la tarde llegó al menos un respiro entre tantos indicadores negativos. El desempleo en la Argentina fue en el tercer trimestre del año de un 8,5 por ciento y, según el Indec, afecta a más de un millón de personas en el país.
Quién es quién



"El campo, de a poco, va mostrando sus brotes en el interior. Si bien el desempleo todavía es un problema muy importante se registró una mejora de 0,8 décimas", se entusiasmaron en el Ministerio de Trabajo. Las regiones del país con mayor desempleo en el tercer trimestre de este año son Mar del Plata (12,1%), los partidos del conurbano bonaerense (10,6%), el Gran Córdoba (9,8%) y el Gran Rosario (9,3%). El dato no pasó inadvertido de cara a las elecciones de 2017.
"Hay que lograr de manera urgente que mejore la situación en aquellos lugares donde ganamos las elecciones en las presidenciales. Sobre todo en el GBA, Mar del Plata y Córdoba", se sinceró por lo bajo uno de los articuladores de cara al año próximo. En el Gobierno siguen de cerca el devenir económico y se enojan con las malas noticias. Aseguran que la realidad que se percibe en los medios no es la que ellos encuentran cuando recorren los distintos puntos del país. "Se muestra un pesimismo que no es tal y se busca generar la idea de caos cuando la realidad demuestra que llegamos a diciembre con paz social y con una ansiedad que no es tal", agregó otro alto funcionario.
El tablero de control está a la orden del día. Hoy no sólo se mide desempeño cuanti sino también cualitativo. El dúo a cargo de la misión es el de Gustavo Lopetegui y Mario Quintana. Ambos tienen cada vez más definidas las responsabilidades y funciones. La cohesión es tal que sus oficinas están conectadas y su historia los vincula desde los directorios cruzados que supieron tener en cada uno de sus emprendimientos. De hecho, flaco favor le hizo un asesor al CEO de una multinacional cuando no le advirtió que era una buena idea hablarle mal a uno del otro. Bastaba con revisar sus currículums para comprobar que desde hace más de 20 años tienen puntos en común.



El consumo dejó de ser una variable postergada en términos estratégicos. Los datos indican que la inversión proyectada no cumplirá las expectativas y las inyecciones de fondos que llegarán con ganancias, cambios en el monotributo, bonos de 2000 pesos para algunos de los principales gremios del sector privado y para estatales, llegarán al mercado doméstico en un contexto de retracciones récord.
La idea de potenciar el Ahora 18, una versión extendida del proyecto made in kirchnerismo, no cayó nada bien entre las principales cadenas de comercio minorista, que aseguran haber recibido una promesa en contrario por parte del Ministerio de la Producción. "Teníamos cerrada la muerte del Ahora 12 a cambio de una baja en los precios y planes de financiación razonables, y de pronto no sólo no cumplieron sino que generaron esta ingrata sorpresa", afirmó uno de los jugadores del negocio.
Más allá de los planes de financiación, el Banco Central juega un rol protagónico en el foco de recalentamiento. Las tasas, aunque a un paso más lento del que esperan los comerciantes, mantienen su ritmo de baja. El jueves la referencia para grandes depósitos (Badlar) quebró la brecha del 21% y cerró en 20,75%. Es el punto más bajo del año.
La baja está en línea con el recorte de 1,5% que tuvo la tasa de las Lebacs a 35 días durante las últimas tres semanas.



"La tendencia es indeclinable. Lo dijimos desde el primer día y lo mantenemos hoy. Forma parte de las metas que nos planteamos desde el inicio de la gestión", se enojaron en el Central ante la pregunta sobre si se está produciendo un cambio de estrategia por no tener resultados positivos.
El argumento económico de cara a diciembre girará entre tres temas principales. El primero será reforzar el peso de la herencia. "Fue peor de lo que preveíamos en un mundo que está peor y la sociedad lo sabe", repiten al unísono. El segundo será aclarar que los datos ya eran malos con la gestión anterior pero que la realidad estaba sustentada en una mentira.
Y el tercero de los puntos gira en torno a llevar la pelota a 2017. El cambio de calendario, confían, bajará las aguas de exigencias cada vez más pronunciadas y potenciará el aire nuevo con el que aspiran llegar al próximo ejercicio.

J. D. R.

martes, 29 de noviembre de 2016

NI UNA MENOS....LAMÁ AL 144


Línea 144 de ayuda a las mujeres: un refugio al que acuden unas 300 personas por día
Funciona desde 2013 y es atendido las 24 horas por 91 mujeres y 13 hombres, que brindan orientación y contención; en el último cuatrimestre las llamadas crecieron el 70%
Cada operardor recibe, de promedio, entre 3 y 10 llamados por turno.
Cada vez que uno de las operadoras y operadores que trabajan en la línea 144 atiende el teléfono, hay un instante de vértigo, unos segundos en los que no sabe qué se va a encontrar del otro lado: puede que la voz que le habla cuando atienda sea una mujer que necesita contención psicológica, que está llorando y necesita que la calmen y que la aconsejen; también puede ser una mujer que quiere saber si una situación que vivió con su pareja o en su trabajo se trató, efectivamente, de violencia de género; quizá sea una cargada, alguien que llama para insultar y cortar a los pocos segundos; o puede ser una mujer que está encerrada en el baño de su casa, a metros del agresor, pidiendo socorro, pues teme que la maten.
Esas son algunas de las situaciones posibles que se viven dentro de las 300 llamadas que recibe la línea que brinda contención y asesoramiento para casos de violencia de género cada día, en todo el país y las 24 horas: en el último cuatrimestre las llamadas crecieron hasta el 70 por ciento.
Aunque la línea funciona desde septiembre de 2013 -en el marco del Consejo Nacional de la Mujer, por disposición de la Ley de Protección Integral a las Mujeres-, el último año registró un crecimiento en la cantidad de llamados, atribuido a las marchas Ni Una Menos, la visibilización mediática de casos de violencia de género y la promoción institucional de la línea.
El último mes, -y desestimando llamadas equivocadas y fallidas- las intervenciones telefónicas realizadas fueron 6974, contra 5534 del mismo período el año pasado.
En el último cuatrimestre, subió del 50 al 70 por ciento aproximadamente la cantidad de mujeres que llaman porque sufren ellas mismas violencia de género (en lugar de amigos, vecinos o familiares). "Son datos importantes, porque significan que la mujer está internalizando que está sufriendo una situación de violencia y está pidiendo ayuda", dice Nicole Neiman, directora nacional de Protección Integral y Articulación de Acciones Directas del Consejo Nacional de las Mujeres.
Hoy, son 104 los operadores que trabajan en la línea 91 mujeres y 13 hombres), divididos en ocho turnos. Son trabajadores sociales, psicólogos y abogados, pero la idea es que trabajen interdisciplinariamente: todos atienden los distintos llamados.
"Antes, había momentos en los que no había llamadas. Ahora, siempre hay varias en espera. Es muchísima cantidad y se vuelve bastante duro. Por un lado, que más personas se animen a llamar es algo bueno. Pero es una sensación de angustia saber que no llegamos a atender a todos", dice una de las operadoras que, por cuestiones de seguridad, prefiere no dar su nombre.
Días con más trabajo
Las llamadas aumentan ante determinadas circunstancias. Las marchas del colectivo Ni Una Menos son un ejemplo claro. El día de la más reciente -el 19 de octubre pasado- las llamadas fueron 497 (200 más que un día normal). También se registran picos cuando algún caso de violencia de género llega a los medios. "Cuando el caso de Bárbara Vélez y Federico Bal estuvo en televisión, tuvimos otro pico. Existe una normativa que dice que cuando hay un caso en los medios, tienen que poner información sobre la línea 144", explica Neiman.
Cuando atienden el teléfono, los operadores deben distinguir, mediante indicadores, el nivel de riesgo. "El riesgo bajo, por ejemplo, puede ser una persona que está separada del agresor y que la última situación de violencia fue hace dos años y no ejerció violencia física. Un riesgo medio sería alguien que se separó hace unos meses, tiene una medida de prevención de acercamiento y va a tener alguna audiencia. En el riesgo alto, por ejemplo, no se separó o se acaba de separar y hay violencia física", explica Neiman.
De acuerdo con el tipo de llamadas, entonces, los operadores activan distintos dispositivos, aunque en los casos de emergencias se recomienda llamar al 911. También hay un protocolo para esos llamados, que consiste en articular acciones con las fuerzas policiales de la localidad que corresponda. Si la mujer necesita irse de su casa -muchas veces, con sus hijos- y no tiene a dónde ir, la línea cuenta con siete mil recursos relevados en todo el país -refugios, comisarías, fiscalías, ONG, etc- con los cuales se debe coordinar.
En casos menos urgentes, la ayuda puede ser asesoramiento legal, explicar cómo hacer una denuncia o hablar con los abogados de la mujer. Otras veces, es simplemente escuchar. "Quizás esa mujer no pueda actuar ese mismo día, pero ese primer llamado sea el comienzo de darse cuenta de que puede vivir una vida libre de violencia", explica una de las coordinadoras de los turnos. Además de atender algunos llamados, en los coordinadores recae la tarea de acompañar a los operadores. "Cuando no sos el que está atendiendo el llamado, es más fácil tener perspectiva. Es un trabajo poder mantener la distancia, porque si me fundo con la mujer que llama no le voy a poder ser útil", dice.
La cantidad de llamados que atiende un operador un día normal es de entre tres y diez, sin contar los fallidos, y depende de la duración de la llamada. Los descansos entre llamados son fundamentales. Algunos, prefieren dar una vuelta a la manzana. Otros, sentarse un rato en alguno de los sillones de la sala de descanso o escuchar música. "No te acostumbrás nunca. Antes, me impactaba más desde el asombro, pero me sigue sensibilizando mucho", dice otra operadora.

L. P.

#NiUnaMenos.....FEMICIDIOS


La violencia criminal contra las mujeres es una plaga de género en la Argentina de hoy. Su carácter de epidemia social nos enfrenta ante un espejo monstruoso de nosotros mismos. Nadie queda afuera. El fracaso es de toda la comunidad. Pero es un espejo que nos negamos a mirar. Porque la única forma de mirarlo es tomar conciencia y generar cambios en nuestra micro realidad, donde el problema está agazapado, se multiplica y se convierte en tenebrosa costumbre. No alcanza con culpar a alguien más.


El legítimo reclamo por políticas públicas para lograr contención de las mujeres víctimas es imprescindible, pero resulta urgente que desde el plano individual, familiar y grupal podamos generar anticuerpos para ganarle a la inercia violenta que nos impregna en el minuto a minuto de nuestra vida diaria. En los últimos años, la violencia y no el diálogo, se ha convertido en un camino cada vez más elegido para la resolución de conflictos. Pasa en el tránsito, pasa en una discusión vecinal por la medianera o el comportamiento del perro, pasa entre compañeros de trabajo. Los tejidos comunitarios crujen y se desgarran desandando la idea de civilización y enalteciendo por momentos el embrutecimiento. Las leyes del más fuerte son aclamadas por el público que además se mofa del que intenta buenos modos. Los buenos modos, las formas, el cumplimiento de las normas, son de débiles. Ese regodeo de lo bárbaro, que también fue durante años modus vivendi en la política derramandose desde allí como un código de anti-convivencia, no sólo elimina al otro, sino que le niega su otredad en la expresión, en la diferencia, en las libertades. Curiosamente la ley del más fuerte no nos hace más fuertes sino más débiles, más primitivos, más víctimas de lo bestial, menos dueños del hombre o mujer que somos.



La acción criminal contra la mujer lamentablemente no puede asombrar. El “sexo débil” de la tradición patriarcal, la descendiente de Eva, la culpable de los pecados, la que se debía quemar por bruja, la que es responsable de ser violada porque llevaba minifalda, la que no puede reclamar porque “se hizo la putita entonces que se la banque”, la que se embaraza sola porque no se cuidó y si se embaraza no puede decidir sobre su cuerpo, la que si no tiene plata puede morir por un aborto mal hecho, la que no gana igual por ser mujer aunque ocupe el mismo cargo, la que si tiene éxito es porque “se encamó con alguien” aunque eso no sea cierto, la que si decide no ser madre es un monstruo, la que si es infiel no es una ganadora como los hombres que meten cuernos sino una atorranta… Esa mujer, la mujer, está condenada de antemano haga lo que haga. Entonces viene el hombre y ejecuta la sentencia. Y decide que si quiere la mata aunque ningún punto en esta cadena de prejuicios esté incluido en el código penal, aunque en Argentina no exista la pena de muerte, aunque deje a sus hijos sin madre.



Si el hombre, como persona, en vez de escalar a las cúspides del pensamiento de las que es capaz prefiere quedarse en las ciénagas de lo primitivo, no como un fenómeno excepcional sino como un hecho que al menos en la ejecución de femicidios se reitera cada 30 horas en Argentina, hay más de un culpable. Hay una cadena de responsabilidades aunque en ese momento todos griten al únisono reclamando “que se pudra toda la vida en la cárcel” el femicida. Hay una familia, una escuela, una comunidad, un estado que no sólo no lo formaron para respetar como un par y un sujeto de derechos a la mujer, sino que lo deformaron para convertirse en un femicida, que puede tratarla como su propiedad y deshacerse de ella en una zanja o en la basura.



Los golpeadores no vienen de Marte, ni de un repollo, vienen de nuestra sociedad. Son los hijos que criamos, los hermanos que apañamos, los alumnos a los que no les ponemos límites, los maridos ante los que nos denigramos porque no podemos ni reconocer la trampa en la que caímos. ¿Hombres? Los golpeadores no son hombres. “Un hombre se contiene”, diría Albert Camus. Los golpeadores deshonran a su género, no lo hacen más masculino. Porque golpear es de poco-hombre y ni los animales matan a su hembra. Ni animales son.
Somos una sociedad discapacitada para el amor si en su nombre terminamos matando lo que supuestamente amamos. Una forma de autodestruirnos como tantas otras que nos aquejan. Pero que requiere ya, nuestra acción concertada. Y no se trata de idealizar a la mujer. Se trata de no matarla por ser mujer. Se trata de tu madre, de tu hija, de tu hermana, de tu esposa. Se trata de los chicos sin madre y con padres que la asesinaron.


Nunca me pegó un hombre. Cierro los ojos e intento imaginar hasta dónde llega el dolor de una trompada que traspasa lo físico. Creo que no puedo porque me resisto siquiera a pensarlo. Pero desde chica crecí sabiendo que tenía que salir a la vida con una armadura emocional sólo por ser mujer. Y que la violencia tiene mil formas: que empieza con las palabras, que sigue con el acoso moral, que pone a prueba tu estómago y tu capacidad de nausea, que no te queda otra que aguantarlo para lograr ser alguien o algo. Y entonces me di cuenta que a mí también me pegaron. Que no hay mujer de este país que no esté golpeada por esta plaga. Que los golpes empiezan antes de los golpes.
Por favor. Por favor, lleguemos antes, de las próximas 30 horas.

CINE RECOMENDADO


El superhéroe que domina los secretos de las artes místicas

Doctor strange: hechicero supremo (EE.UU./2016) / Dirección: Scott Derrickson / Guión: Jon Spaihts, Scott Derrickson y C Robert Cargill / Fotografía: Ben Davis / Música: Michael Giacchino / Elenco: Benedict Cumberbatch, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams, Benedict Wong, Mads Mikkelsen / Distribuidora: Disney / Duración: 115 minutos / Calificación: apta para mayores de 13 años
Doctor Strange: Hechicero Supremo, película basada en el cómic concebido en 1963 por Steve Ditko y Stan Lee (la misma dupla de El Hombre Araña), es un nuevo intento de Disney y Marvel por seguir expandiendo el universo de superhéroes. La apuesta esta vez salió bien, ya que el film dirigido y coescrito por Scott Derrickson (El exorcismo de Emily Rose, Sinister, Líbranos del mal) bebe de múltiples fuentes reconocibles, pero le agrega elementos visuales, narrativos y dramáticos que lo diferencian de otras propuestas recientes del género.
El impecable prólogo presenta a Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), un neurocirujano arrogante y narcisista cuya brillante carrera se derrumba cuando choca su Lamborghini y sus manos quedan seriamente afectadas. El protagonista entra en una zona depresiva que incluye maltratos a su servicial colega Christine Palmer (Rachel McAdams) hasta que se entera de que en Nepal hay una suerte de sociedad secreta liderada por Ancestral (una hechicera celta interpretada por una Tilda Swinton aquí totalmente pelada) que domina los secretos de las artes místicas. Strange iniciará allí un largo proceso de recuperación y aprendizaje hasta convertirse en el Hechicero Supremo al que alude el subtítulo de estreno local.
En la trama -que incluye escenas rodadas en Londres, Nueva York, Katmandú y Hong Kong- habrá enfrentamientos con el malvado de turno llamado Kaecilius (Mads Mikkelsen), quien también fuera formado por Ancestral, y la aparición de buenos secundarios como Mordo (Chiwetel Ejiofor) y Wong (Benedict Wong).
El Strange de Cumberbatch tiene muchos atributos que lo ligan con el Tony Stark de Robert Downey Jr., los diálogos remiten por momentos a la filosofía con toques new age de Matrix (pero sin tanta solemnidad) y los efectos visuales (con un buen aprovechamiento del 3D) van en la línea de El origen, de Christopher Nolan, aunque aquí también hay varias secuencias surrealistas y alucinatorias dignas de un trip lisérgico en la era del LSD. Como siempre, también hay un cameo del mítico Stan Lee y dos escenas en el medio y al final de los créditos de cierre. A quedarse, entonces, en la butaca unos minutos más. D. B

ECONOMÍA; MARTÍN TETAZ


Ni militares ni convertibilidad; flotación administrada

La confusión del ex Ministro tenía sabor de propaganda. No se trata de un improvisado en esto de dar entrevistas, que pueda argüir que fue sorprendido en su buena fe y sacado de contexto. Tampoco es posible conjeturar una confusión, mucho menos una falta de comprensión del funcionamiento del modelo económico actual; estamos hablando de uno de los Economistas más formados y con mayor experiencia del país.

El lunes pasado Roberto Lavagna dijo que “lo que está haciendo el gobierno ya se hizo con los militares y en los 90 y no funcionó”. Pero la realidad es que prácticamente nunca desde el regreso de la democracia hubo en Argentina un régimen cambiario de flotación administrada, como el actual.
En castellano, bajo el modelo actual, el principio que gobierna la formación del precio del dólar es que este debe reflejar la escasez de divisas, de modo tal que si la economía se queda sin dólares, suba su precio para darle la señal a los consumidores de que deben dejar de consumir bienes dolarizados y al mismo tiempo indicarle a los productores que les conviene dedicarse a producir cosas que generen moneda extranjera; bienes y servicios que puedan eventualmente exportarse o que compitiendo contra las importaciones nos ahorren la necesidad de tener que comprar en el exterior.
Esa es la mejor manera de proteger al sector productivo de la economía, porque si por alguna razón hubiera una avalancha de importaciones y la industria redujera su tamaño, eso demandaría muchos dólares, haciendo que suba el precio del billete verde en nuestro país y que por lo tanto convenga más producir fronteras adentro. El mecanismo de flotación, al permitir que el tipo de cambio refleje la escasez de dólares, garantiza un paraguas de protección automático para la industria.



DÉFICIT FISCAL, DEUDA Y PRECIO DEL DÓLAR
Un sistema de estas características le permitió a Australia, por ejemplo, convertirse en una de las economías más abiertas y al mismo tiempo más competitivas del mundo, pero es cierto que hay un problema que en nuestro caso puede hacer naufragar el sistema; el déficit fiscal.
El exceso de gasto público por encima de los recursos genuinos provenientes de los impuestos, obliga a su financiación, o bien emitiendo dinero, o bien colocando deuda. Lo interesante es que la fabricación de billetes también es una forma de deuda, con la particularidad de que no paga ningún interés. En condiciones normales si hay mucha gente dispuesta a financiar al Tesoro, el gobierno podría conseguir recursos pagando una tasa muy baja e incluso es posible que el público acepte cubrir el déficit atesorando los billetes emitidos por el Banco Central, sin cobrarle absolutamente nada.
Obviamente, cuando el país ya tiene alta inflación esto es imposible, porque nadie es tan generoso como para prestar 100 para que le devuelvan 75 al año siguiente. En sistemas inflacionarios la fabricación de billetes genera más inflación.
La alternativa es entonces colocar deuda, o bien en mercado interno, o bien en el exterior. Con mercados de capitales poco desarrollados y bajas tasas de ahorro como las que hay en Argentina, cualquier intento del Gobierno por financiar el déficit fiscal con deuda interna desplaza fondos que no estarán disponibles para el sector privado. Es más gasto público a expensas de menor inversión privada, algo que solo puede ser razonable cuando por una crisis de incertidumbre los inversores no se animan a arriesgar en nuevos proyectos y entonces el Estado acaba ocupando el lugar que dejan los privados.
Queda entonces como opción más razonable la colocación de deuda en el exterior, pero acá el problema es que momentáneamente habrá sobreabundancia de dólares por culpa de esas emisiones en moneda extranjera. Si por culpa de la nueva deuda sobran los dólares, el Banco Central debería comprarlos incrementando las reservas, porque si así no lo hiciera, el precio del dólar se desplomaría y el sector productivo se hundiría en una fuerte recesión, puesto que sería muchísimo más barato importar que producir acá.
Puesto en otras palabras, si el gobierno financia el déficit fiscal con deuda externa no funciona el mecanismo de protección automático que describimos antes, porque cuando la industria se contrae, el dólar no sube. Por el eso el BCRA interviene comprando esos dólares del endeudamiento, para que la financiación de déficit no opere de manera perversa.
Por supuesto, el mejor antídoto contra todos estos problemas es directamente no tener déficit fiscal, pero hasta que el Gobierno logre resolver esto, las alternativas son deuda o inflación.
EL DÓLAR BARATO COMO ANCLA INFLACIONARIA
La “confusión” de Lavagna con la tablita de Martínez de Hoz o la Convertibilidad es que, bajo esos planes económicos, se usaba al dólar para bajar la inflación. Los militares primero y Cavallo después, mantuvieron artificialmente pinchado el tipo de cambio. La plata dulce le ponía un techo a las chances de remarcación de los formadores de precios locales, porque la competencia importada venía más barata. Al mismo tiempo, ambos regímenes combinaban la financiación del déficit usando deuda externa, con shocks de apertura de la economía; un coctel letal para la industria local.
El modelo actual no solo no usa al dólar como mecanismo para bajar la inflación, sino que el BCRA interviene para evitar que el precio de la divisa se desplome por culpa del ingreso de dólares proveniente de las colocaciones de deuda.
Pensemos que el Central compró 8.000 millones de dólares en el primer semestre del año. Si no lo hubiera hecho, el billete verde probablemente costaría hoy $12 o incluso menos y si así fuera, Lavagna tendría razón.

LA ÉTICA DE LA TECNOLOGÍA


Facebook y la circulación de las falsas noticias¿La red social debería adoptar alguna medida para evitar que se difunda información falsa?

Nadie sabe tanto de nosotros como Facebook. Conoce nuestras intimidades, nuestros momentos felices, nuestras angustias y hasta lo que deseamos. Sus algoritmos todo lo pueden y todo lo ven. Pero sobre todo cuenta con nuestra confianza ciega -y ciega no es una metáfora- para desplegar el espejo de nuestra vida en sus líneas de tiempo. La red social superó la expectativa de cualquier noción de comunidad global y casi un tercio de la población mundial -unas 1800 millones de personas- se cuenta entre sus suscriptores.
Pero ¿qué es una comunidad? Una comunidad es un espacio donde reinan compromisos comunes para una convivencia virtuosa y códigos para frenar abusos o estafas. En ese sentido, cualquier acción humana -no importa en cuánto se multiplique el alcance- depende de una pregunta simple: ¿Cuáles son las consecuencias de mis acciones? ¿Cuál es el eventual daño que mi acción u omisión puede provocar a terceros? Incluso a terceros desconocidos. Pero qué decir en el caso de quienes depositan en nosotros la máxima confianza. Cuando se rompen esos contratos, en las sociedades se llama mala fe o estafa, en las parejas puede llamarse infidelidad, en las amistades, el límite en que dejan de serlo.
Algo extraordinario pasó la misma noche de las elecciones en los EEUU. Según una investigación realizada por el New York Times, tuvo lugar una especie de sublevación entre altos ejecutivos de Facebook con sus mandos superiores cuestionando el rol de la compañía en los resultados de los comicios. Todo ocurrió como corresponde a los tiempos que corren, en un chat grupal. En el ojo de la tormenta estaban los contenidos falsos o fake news cuya circulación la red social permitió a pesar de haberse revelado como apócrifos. Una de esas noticias falsas afirmaba por ejemplo que el Papa Francisco apoyaba a Donald Trump y había sido compartida por millones de usuarios. En EE.UU. 8 de cada 10 personas tenía buena o muy buena opinión del Papa como líder espiritual según midieron varios estudios durante su visita a ese país en 2015 y 56% de los republicanos mantenía entonces una mirada favorable de acuerdo a una encuesta de CNN en esa misma época. El propio Francisco había dicho en febrero de este año en referencia a Trump que "si una persona sólo busca construir muros no es realmente un cristiano" ¿Cuántos creyeron la información falsa del apoyo papal a Trump y cómo pudo haber influido en sus votos? La noticia de que se trataba de fake news, apenas tuvo alcance.
El propio Marck Zuckerburg CEO y creador de Facebook debió emitir un comunicado defendiendo sus políticas. Allí afirmó que "más del 99% de lo que ve la gente -en Facebook- es auténtico". Y manifestó que "deben ser extremadamente cautelosos y no convertirse en árbitros de la verdad". La pregunta es si esta declarada prescindencia o neutralidad no los termina convirtiendo en cómplices de la mentira. Y volvemos a la cuestión anterior: si Facebook sabe que una información tan sensible como la del Papa apoyando a Trump es falsa ¿pueden dejar indefensos y vulnerables a sus usuarios y compatriotas ante la manipulación? Acaso "ser amigos en Facebook" no significa que Facebook sea tu amigo y este será el primer paso para una desconfianza que habrán sabido conseguir.
El otro cuestionamiento de esas horas turbulentas se relacionó con algo que se conoce desde hace tiempo pero que queda reservado para ámbitos técnicos. La existencia de lo que se llama "burbujas filtradas", ya que los usuarios interactúan en espacios de identificación cerrados con gente que piensa lo mismo que ellos. La realidad que viven es la de esa parcialidad. Como si vieran un espejo deforme sin saber que lo es. Facebook también tiene conocimiento de este fenómeno que además le rinde en materia de influencia o para segmentar nichos de interés. Eso le permite además detectar oportunidades comerciales para publicidad y promoción y todo va por el mismo tubo.
Las horas de expiación y crisis no terminan en la red social y prometen cambios para solucionar el problema. La pregunta es por qué teniendo las herramientas para actuar no lo hicieron. Si pueden diferenciar contenido fotográfico eventualmente sensible llegando al paroxismo -hay casos ridículos que se reportan en las redes- o cuestiones relacionadas con discriminación o pedofilia, por qué permitieron la circulación de contenido de campaña dudoso en medio de las elecciones.
Aunque Facebook sea una plataforma de intercambio y no una compañía periodística no puede actuar sin responsabilidad. Ya ni siquiera se trata de responsabilidad editorial como la que tiene un diario que firma sus artículos y se hace cargo de ellos rindiendo cuentas con su credibilidad. Se trata lisa y llanamente de responsabilidad social para una red que se define a sí misma con esa calificación.
La socialización en la historia de la humanidad ha estado basada en códigos de convivencia y respeto. El advenimiento de las leyes es la forma sofisticada de ese impulso para no matarnos entre todos. Desde el uso de advertencias o disclaimers -como cuando se compra un paquete de cigarrillos y debe leerse claramene que puede provocar cáncer- o un mero agregado de "otras noticias sobre este tema", que exponga una variedad de miradas podría ayudar a expandir la veracidad y el contraste. Pero las ideas -que seguramente pueden contarse por decenas-, surgen si hay voluntad y responsabilidad. En este sentido, tal vez es hora de que Facebook demuestre más que nunca, que es amigo de sus amigos.

C. P. 

TECNOLOGÍA vs ECONOMÍA


Las compañías vinculadas a las tecnologías tienden a concentrarse cada vez más; la brecha competitiva entre las líderes y el pelotón que las sigue se amplía constantemente
Hal Varian, Yanis Varoufakis, Guido Imbens, Susan Athei, Patrick Bajari y John Beweke son algunas de las figuras conocidas de la economía que en los últimos años decidieron dejar sus centros de estudios en las universidades para pasar a trabajar en empresas de la nueva economía (Google, Facebook, Amazon, etcétera). La migración tiene su costado positivo: la economía, como disciplina, está ampliando sus fronteras, sumó más contacto con la realidad y aprovecha el big data y sus herramientas analíticas para mejorar los modelos que hasta hace pocos años venían mayoritariamente desde la teoría.
Pero el fenómeno posee un costado más oscuro: estas mentes brillantes ya no producen bienes públicos, como lo hacían cuando publicaban trabajos en la academia y permitían que todas las empresas aprovecharan sus conocimientos. Ahora, ese caudal queda encapsulado en las firmas tecnológicas más exitosas, que amplían su brecha competitiva con el pelotón de seguidores.
Ésta es una de las posibles explicaciones por las cuales, según un reciente estudio de la OCDE, el 5% de las compañías "de frontera" se está despegando del 95% restante. En firmas de servicios, por ejemplo, las que están en la cresta de la ola vieron crecer su productividad laboral un 2,8% al año entre 2001 y 2003, contra el 0,6% del resto. En servicios, la diferencia es aun mayor: un 3,6% contra un 0,4%. El trabajo, de los investigadores Dan Andrews, Chiara Criscuolo y Peter Gal, muestra un mercado mucho menos competitivo que el que se pensaba para la "economía del conocimiento", que este año ya tiene cinco empresas entre las diez de mayor capitalización bursátil del mundo: Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon y Facebook. Hace diez años había sólo una (Microsoft). 

El enorme poder económico de estas firmas les permite seguir contratando el mejor talento.
El argumento principal de los titanes de la tecnología ante las acusaciones de prácticas monopólicas o competencia desleal -que esgrime Varian, economista jefe de Google y autor de manuales sobre microeconomía- tiene que ver con la "teoría de los mercados desafiables", desarrollada en los 80 por William Baumol y otros economistas.
Esta teoría sostiene que el número de oferentes en un mercado no es un indicador de que esta plaza sea ineficiente o poco competitiva: lo que hace que funcione es la amenaza de competencia. Si las barreras de entrada a nuevos competidores son bajas, habrá incentivos para mantener un buen servicio y precios bajos.
Pero esta explicación pasa por alto las "externalidades de red": en la economía digital, estos efectos son tan enormes -el ingreso de un usuario adicional tiene un impacto favorable más que proporcional en el valor de la red- que en la práctica es casi imposible para un nuevo jugador desafiar el negocio de Google, Facebook, Amazon o Uber.
La elevada concentración de la "nueva economía" ya fue abordada por diversos autores. En La Segunda Era de las Máquinas (Temas), Erik Brynjolfsson y Andrew McAffe remarcan que en la economía del conocimiento las denominadas "economías de superestrellas" se potencian al infinito y vuelven más relevante y cierto que nunca la máxima de que "el ganador se queda con todo". El concepto de economía de superestrellas fue acuñado por primera vez en 1981 por el economista Sherwin Rosen. "En muchos mercados, los compradores de productos o servicios prefieren el de mejor calidad -explica Brynjolfsson-; cuando hay restricciones de capacidad o costos de transporte significativos, las segundas o terceras alternativas pueden capturar parte del mercado. Pero ¿qué sucede si surge una tecnología que permite que el vendedor replique a bajo costo sus servicios y los entregue globalmente sin mayores costos? Eso hará que el segundo proveedor, aunque sea casi tan bueno, no tenga demanda. Y cuando una economía se vuelve más digital, el juego en el que el ganador se queda con todo se vuelve más atractivo." Por eso, el mundo de las empresas digitales exitosas (Google, Facebook, Uber, AirBnB, Amazon) está mucho más concentrado que el campo offline.


Otra economista que es muy crítica de las firmas de tecnología y está por sacar un libro es la académica italiana y profesora de Sussex Mariana Mazzucato, quien vino a Buenos Aires dos meses atrás invitada por el Ministerio de Producción. "Ocho años después de la crisis financiera global, el FMI sigue describiendo la recuperación como «débil y precaria». Hay una falla manifiesta tanto en las políticas públicas como en la estructura de gobierno corporativo. Tenemos que reinventar el capitalismo, fundar un nuevo contrato entre los privados y los gobiernos que lleve a un crecimiento más inclusivo", sostiene.
La economista italiana sostuvo en su best seller titulado El Estado emprendedor que muchas prácticas que se le atribuyen a Silicon Valley son mitos. "Si seguimos pensando que estos fenómenos fueron gestados en mayor medida por el sector privado e ignorando el rol muy activo que tuvo el Estado allí, pondremos en riesgo el motor de la innovación a futuro", contó meses atrás Mazzucato . La profesora de Sussex tiene un par de ejemplos favoritos. Las cinco tecnologías principales de las que se sirve el teléfono de Apple (entre ellas Internet y la pantalla táctil) dieron sus primeros pasos en laboratorios estatales, como sucedió con el "algoritmo madre" de búsqueda de Google.


Los análisis críticos hacia los grandes colosos de la nueva economía parecen haber recrudecido luego de la victoria de Donald Trump, que generó un tono más sombrío en la discusión por el estancamiento global, la baja generación de empleos y sus causantes. El más castigado fue Facebook, no por motivos de debate económico, sino porque se lo acusó de generar "burbujas" con un algoritmo que refuerza el sesgo de confirmación y de no filtrar noticias falsas.
En una nota de opinión viralizada, la profesora de la Universidad de Carolina del Norte Zeynep Tufekci sostuvo que este diseño de la experiencia digital contribuyó al triunfo de Trump, aunque es muy difícil saber con exactitud en qué medida, porque "Facebook mantiene completo control de sus datos ante requerimientos de investigadores independientes".



La red social tuvo que aclarar la situación y remarcó que se trabaja en herramientas para evitar falsas noticias. "Tal vez los multimillonarios de Silicon Valley podrían aportar alguna solución a este tema antes de fijarse el objetivo de colonizar Marte", ironizó Tufekci. Así de caliente está el debate. Para 2017, tanto a nivel internacional como local, los pronósticos están más abiertos que nunca. Pero algo es seguro: para los equipos de comunicación y asuntos públicos de las empresas de la nueva economía, 2017 será un año más movido que de costumbre.
S. C.

HECTOR ALTERIO; "ACTOR"


Si ves a Héctor Alterio después de que él deje de ser otro en el escenario verás en realidad al que fue allá arriba, hasta que cae sobre él la luz de la realidad y es de nuevo Héctor Alterio, este hombre pacífico y risueño que tiene manos de portero de fútbol y ojos de Robert Redford.
Nació en Buenos Aires hace 87 años, de origen italiano, y sueña o canta en ese idioma. En España vive desde 1972.
Ha hecho todos los personajes posibles, y siempre le ha pasado lo mismo: bajaba del escenario y era cada uno de esos entes de ficción que llevó a la pantalla o al teatro.


En el escenario es ahora Andrés, un hombre que pierde la memoria y se desorienta en medio de un mundo de brumas y malentendidos.
Pero no se puede evitar: le das la mano y es el mismo personaje de El padre, la historia que escribió Florian Zeller y que dirige en el Bellas Artes de Madrid José María Plaza.
Va a la cita con su abrigo de invierno, con ese aire de hombre que se entretiene con todo, con el fútbol, con la nieta, con los escaparates.
Y cuando se despoja del ropaje invernal, y pide un café con leche y habla de fútbol (de su Real Madrid, esa pasión) y pasea por el bar sus ojos azules, es imposible no encontrar en el asombro sin oscuridad de sus ojos al mismo hombre que representó anoche, tan ausente, tan duro o tan tierno como el Gabriel García Márquez que a su edad, más o menos, era como este Andrés que es Alterio en el escenario.
Pero él está aquí, no es Andrés, es Héctor Alterio.
La primera vez que estuvo cerca del drama humano que representa ahí arriba fue cuando su amigo el actor Juan José Campanella lo llevó a ver su madre, una mujer de ochenta años, que estaba en esas circunstancias, en una residencia de Buenos Aires.
Iban a rodar El hijo de la novia, con Norma Aleandro, y ese era el asunto. “Su hijo y yo la sacamos a pasear alrededor de su casa. Era una persona mayor, de la edad que tengo ahora, fija en su pensamiento. En un momento determinado se paralizó con pavor mirando hacia delante, nos cogió de los brazos (ella estaba en el centro) y dijo: ´¡ay, si me viera mi papá!` ¡Como si su padre pudiera verla del brazo de dos muchachos! Dimos una vuelta y al llegar a la puerta exclamó: ´¡No, yo ahí no entro!` Vinieron los enfermeros, nosotros no pudimos entrarla”.
Es ahora un actor veterano. Le funciona la memoria, su materia prima, “y recibir a la gente asombrado y alegre; me lo dan los ojos. ¿No ves? Yo saludo así. ¡Como en la obra, alegre! Con los brazos abiertos, ¡así!.”
El Eurobuilding, donde toma café con leche, se convierte de pronto en un escenario y él es Andrés, no el actor. Y el entorno es claro y oscuro a la vez, “como la obra”.
“La obra”, dice Alterio, “es sobre la oscuridad. La oscuridad es la que marca la mente de la persona que sufre esa enfermedad. Y la luz contribuye entender el estado de ánimo, no sólo de esa persona sino de las que la atienden”.
La gente no lo ve como Alterio, lo ve como Andrés. “Y yo me veo así, claro que me veo. Y me veo sentado en el patio de butacas.
Y me veo en los que luego me vienen a ver y lloran cuando me ven porque vuelven a enfrentarse con el personaje o con la persona que les provoca ese sentimiento.
Un tío, un padre, alguien los espera en la misma circunstancia, con la misma oscuridad dentro y fuera”.
Podría terminar siendo abajo tan solo el actor, no el hombre, respondiéndoles.
“No soy ya el actor entonces. Soy el ser humano que soy, no puedo ser el actor respondiéndoles. Pero a veces sí, me doy cuenta de que les respondo como si estuviera en el escenario…, perdido más allá de la oscuridad de Andrés”.
—¿Y hay un momento, Alterio, en que se deja de ser actor también cuando se baja?
—¡No sé! Yo trato de dejarlo inmediatamente. ¡Y tengo a mi mujer que me reprende: ´¡Que eso es lo que dices en la función!` Pero no me doy cuenta…
Alterio repite, en el escenario de la cafetería, la metáfora del fin de la obra: “… es como si se me fuesen cayendo mis hojas, unas tras otras”.
Andrés es un árbol sin memoria cuyas ramas se caen, es el final de la vida, y es también el límite de la memoria. Y ese otoño umbroso en el que entra parece el del propio Alterio, a esta eda
“Y el público se lo cree, cree que este soy yo también. Tengo la edad del personaje, no soy un viejo que está interpretando a un viejo con Alzheimer. Es Andres, soy Andrés, soy creíble. Yo miro a través de mi físico, y mi físico es el de cualquier personaje que pueda tener Alzheimer. Eso me ayuda, me libera y me deja trabajar en paz y en paz. Es mi trabajo. Ser otro. Y aquí lo soy, enteramente otro, pero yo en
—Así que es usted pero otro.
—Si hubiera tenido una escuela, como el Actor´s Studio o alguna de esas, te podría responder, pero no la he tenido. Siempre aprendí mi letra, dejé que el director me pusiera en la escena y largaba. Con el correr del tiempo primero tengo que leerlo y creérmelo yo. Cuando ya está todo preparado, el espectador me tiene que creer a mi y yo se lo digo con la mayor verdad. La mía, la de Héctor Alterio… ¡Yo no puedo evitar ser yo mismo, todo pasa por mí!


—Alterio, dice que le gusta esa frase de la obra, la oscuridad, el fin del tiempo, las ramas que se van cortando… ¿Y usted, cómo se lleva con el tiempo?
—El tiempo… Mira, yo sé que la pelota está pegando en el poste, aunque todavía no ha entrado. Pero cuando pega en el poste, al poco es gol. Sé que estoy en ese momento. Estoy bien de salud, la retención de la letra no es la misma que hace diez o veinte años… Y el público me responde. Es lo que hace que ese gol siga golpeando ahí en el poste y no me afecte. Sé que entrará…, pero mientras tanto… Tengo apetito, como, discuto de política y de fútbol, hago mis fideos… Es decir, la vida. No voy a pensar que dentro de dos meses, dos años o tres esto se puede acabar. ¿Para qué me voy a arruinar la vida hasta ese momento?
Cuando sale del escenario de la cafetería y alcanza la calle húmeda, Alterio se va tarareando en italiano, con la música viaja a su origen.

J. C. R.