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martes, 25 de octubre de 2016

HUGO DEL CARRIL....HISTORIAS DE NUESTRA PATRIA


Hugo del Carril también fue folklore
El popular cantor de tangos y actor supo incursionar en la música de tierra adentro
Cantor nacional, esto es intérprete de los géneros propios de la ciudad y el campo, Hugo del Carril (1912-1989) tuvo la virtud de ser un artista de excepción. Genial cultor del tango (por algo se le dijo sucesor de Gardel), actor, director de cine con un estilo propio, Del Carril fue el alto exponente de una época de oro de la cultura argentina. Sus actuaciones fueron siempre lucidas: galán europeo, porteño como el más, criollo de pura cepa, noble gaucho.
Dentro de su extensa filmografía, iniciada en 1937 con Los muchachos de antes no usaban gomina, y culminada en 1976 con El canto cuenta su historia, el asunto campero quedó definido en algunas realizaciones. En Las aguas bajan turbias (1952), bajo su dirección, se reflejaban las selvas paraguaya y argentina del Alto Paraná con los mensúes, empleados en el cultivo de la yerba mate. Basada en la novela El río oscuro, de Alfredo Varela, el argumento contaba el amor nacido entre Santos Peralta (Del Carril) y Amelia (la actriz italiana Adriana Benetti). La realización obtuvo algunos logros: fue proyectada en el Festival de Venecia y en varios países, donde se la conoció como El infierno verde.
Dirigido por Lucas Demare, en 1956, Del Carril interpretó al mayoral Nicasio Gauna en el film en colores El último perro, que presentaba la posta del Lobatón, los malones y la vida del hombre de campo del siglo XIX. En algunas escenas parecía hablar el verso de Echeverría: "Doquier campos y heredades / del ave y bruto guaridas, / doquier cielo y soledades / de Dios sólo conocidas, / que Él sólo puede sondar".


En Las tierras blancas, de 1959, basada en el libro homónimo del entrerriano Juan José Manauta, Hugo del Carril trasladó su lente a las áridas tierras santiagueñas donde los míseros campesinos soportaban una existencia injusta y violenta. Similar temática, siempre en el tono de denuncia que le era propio, tocó el director-actor en Esta tierra es mía, estrenada en 1961 e inspirada en la novela homónima de José Pavlotzky, argumento desarrollado en el Chaco algodonero.
Su última labor como director fue la recreación del asesinato del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga, "el Tigre de los llanos". Protagonizada por Federico Luppi (que encarnaba al matador Santos Pérez), Yo maté a Facundo se estrenó en mayo de 1975.
La discografía del artista aquí evocado registra varias piezas criollas. La canción Camino del indio, de Atahualpa Yupanqui, cantada en Cuba en 1941, fue registrada dos años después. En los años sesenta aparecen Canción del jangadero, Gajito de Cedrón, Zamba de la toldería ("Yo di mi sangre a la tierra / como el gaucho en los fortines"), el estiloGuitarra mía y la canción Caminito soleado. En 1976 registró Los ejes de mi carreta, de Yupanqui, y la zamba Mama vieja de Larenza y Bayardo: "Cuando salí del pago / le dije adiós con la mano / y se quedó mama vieja, / muy triste, en la puerta el rancho".

En sus películas se reflejó también su predilección por el canto campero: en Historia del 900, de 1949 (año en el que grabara las célebres marchas Canto al trabajo, Los muchachos peronistas y la Marcha de Luz y Fuerza), fue de antología su interpretación del estilo Pobre gallo bataraz (Pobre gallo bataraz / se te está abriendo el pellejo. / Ya ni pa dar un consejo, / como dicen, te encontrás). En Amalio Reyes, un hombre, de 1969, su voz ya curtida por los años cantó el bello gato El sol del 25, auténtico himno a la gesta de 1810: "Al pueblo, al gauchaje / hace el entusiasmo / temblar de coraje. /?/Y ya, paisanos, / fueron libres los pueblos/ americanos".
P. E. P.

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