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lunes, 24 de octubre de 2016

EN EL "ESPACIO MENTE ABIERTA"; MARTÍN GONZALEZ-ROZADA

 MARTÍN GONZÁLEZ ROZADA
Pobreza en Argentina. Claves para entender la nueva medición oficial



El INDEC volvió a publicar los datos de pobreza. Ahora sabemos que el 23.1% de los hogares y el 32.2% de las personas que viven en los centros urbanos del país son pobres. Esta medida se conoce como la medición de la pobreza por línea, una metodología que identifica a los hogares (personas) pobres a partir de la comparación de sus ingresos con un umbral llamado “Línea de Pobreza” y determinado por una canasta de bienes y servicios que se consideran necesarios para satisfacer las necesidades básicas de esos hogares. Obviamente, esta no es la única medida de pobreza, sino que existen muchas alternativas. Pero la tasa de pobreza, como se conoce a la medición publicada días atrás, actúa como un “termómetro de la pobreza”. Al igual que el termómetro mide la temperatura corporal, y uno interpreta sus resultados por comparación entre el valor reportado y 36.5° (la temperatura normal del cuerpo), la importancia de la tasa de pobreza no es su valor en sí mismo sino la comparación con otros de la misma medición en el tiempo y entre regiones. El INDEC nos dice que en el noreste el 40.1% de las personas son pobres y que en la Patagonia lo son el 24.7%. Esto implica que hay más pobres en el norte del país que en el sur y esta es una información que puede guiar la aplicación de políticas públicas orientadas a la reducción de la pobreza.
Desafortunadamente, el valor publicado para el segundo trimestre de 2016 no puede compararse con otros anteriores para saber si la pobreza aumentó o no -solo podremos hacerlo con valores futuros. Y no puede compararse porque los datos de ingresos de los hogares (personas) que se utilizan para hacerlo se obtienen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que a partir de 2007 presenta omisiones en la cobertura geográfica, discrepancias en las proyecciones de población y prácticas sesgadas para realizar el trabajo de campo, entre otras falencias que documentó el INDEC en el anexo a la presentación de los principales indicadores del mercado laboral en agosto pasado.
En la elaboración de los datos de pobreza que se presentaron la semana pasada, el INDEC introdujo mejoras a la metodología con la que calculaba las tasas de pobreza hasta 2006. Esas mejoras pueden verse en la “Actualización de la metodología oficial de cálculo de las líneas de pobreza” del año 2004 (actualización metodológica, de aquí en adelante).
La primera gran mejora metodológica es la actualización de la estructura de los gastos de consumo de los hogares desde la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 1984/5 a la ENGHo 2004/5. En particular para la población de referencia, definida como el conjunto de hogares cuyos consumos de alimentos satisfacen estrictamente los requerimientos nutricionales que permiten un desarrollo fisiológico normal. Si uno observa el patrón de consumo de alimentos de esta población, este cae en el tiempo. En 1984/5 los hogares de la población de referencia destinaban casi el 50% de su gasto en consumo al rubro alimentos, en la ENGHo de 1995/6 representaba alrededor de 43% mientras que en 2004/5 era alrededor de 38%. El porcentaje de gasto en alimentos se utiliza para pasar de la canasta básica alimentaria (CBA o línea de indigencia) a la canasta básica total (CBT), que determina el umbral de la pobreza. Multiplicando la CBA por la inversa del gasto porcentual en alimentos (la inversa del coeficiente de Engel, como se lo conoce) se llega a la CBT, que incluye no solo alimentos sino otros bienes y servicios.
 Al caer en el tiempo, el gasto de consumo en alimentos como proporción del gasto total de los hogares de la población de referencia aumenta la brecha entre la línea de indigencia y de la pobreza. Hasta la última medición de la pobreza por línea del año 2006 y también en las sospechosas mediciones que siguieron hasta 2013, lo que se hizo fue utilizar la inversa del coeficiente de Engel determinado por la ENGHo de 1984/5 y su actualización en el tiempo se hizo mediante el ajuste por precios relativos. Ajustar por precios relativos el gasto de los hogares en alimentos supone que las cantidades permanecen constantes en el tiempo y solo se ajustan precios. Esto puede ser válido en el corto plazo pero no cuando pasan tantos años. Asumir las cantidades constantes supone que los consumidores no cambian su patrón de consumo en el tiempo. Por ejemplo, si el precio de un bien aumenta mucho y aparece un bien sustituto de segunda marca más barato, asumir que el patrón de consumo no se modifica significa implícitamente que los consumidores no sustituyen por el bien más barato. Esto sabemos que no es cierto. Sin embargo, esta actualización por precios relativos es la única actualización posible entre encuestas de gastos de los hogares. Como mencioné arriba, el porcentaje del gasto total que los hogares de la población de referencia dedican a los alimentos va cayendo en el tiempo, lo que es una clara indicación de que las cantidades consumidas cambian y, por lo tanto, el ajuste por precios relativos va dejando de representar el verdadero gasto en alimentos de estos hogares.
El siguiente gráfico muestra la evolución en el tiempo desde 2003 hasta fines de 2006 de la inversa del coeficiente de Engel implícito, el que surge de la ENGHo de 1984/5 y se mueve con precios relativos, y el coeficiente de Engel que surge de la ENGHo 2004/5.
Evolución de la Inversa del Coeficiente de Engel – 2003-2006


Fuente: INDEC y cálculos propios.
La figura muestra en mayo de 2005 la inversa del coeficiente de Engel que surge de la ENGHo 2004/5[1]. En ese mes el valor de este coeficiente es 2.63, reflejando que los hogares de la población de referencia destinaron el 38% de sus gastos a alimentos en ese momento. En ese mismo mes el valor implícito que surge de la ENGHo de 1984/5 es de 2.19. Es decir, usar la inversa del coeficiente de Engel basado en la ENGHo 1984/5 sobreestima el gasto en alimentos (como porcentaje del gasto total) de los hogares. En otras palabras, usar la inversa del coeficiente de Engel implícito subestima la estimación de la pobreza por línea. A partir de mayo de 2005 la nueva inversa del coeficiente de Engel se mueve hacia adelante usando los precios relativos de la inversa del coeficiente de Engel implícito solo como referencia.
¿Era necesario este sinceramiento de los valores del Engel? Yo creo que sí. Más teniendo en cuenta que el año que viene el INDEC encarará una nueva Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares y, si se seguía con el coeficiente de Engel de la ENGHo de 1984/5, la distorsión se hubiera ampliado.
La segunda actualización metodológica es que a partir de ahora se utilizan líneas de pobreza para cada región del país, atendiendo a los patrones de consumo de cada una de ellas. En la metodología anterior, basada en la ENGHo de 1984/5, la línea de pobreza se definía solo con el patrón de consumo de los habitantes del Gran Buenos Aires. Para definir las líneas de indigencia de cada región del país se definieron poblaciones de referencia para cada una de ellas a partir de la población de referencia nacional utilizando la ENGHo 2004/5. Esto se hace para que las líneas de las regiones sean comparables entre sí, es decir, que reflejen los patrones de consumo de hogares con similares niveles de ingresos. La población de referencia nacional se computa a partir del método de los deciles superpuestos usando los ingresos netos de alquiler por adulto equivalente de los hogares. La “corrección” de los ingresos restándoles el alquiler se hace para obtener ingresos comparables entre hogares, algunos de los cuales son propietarios de la vivienda que ocupan mientras que otros alquilan. Otro camino podría ser imputar un valor de alquiler para aquellos hogares propietarios, pero esto es más complicado.
En función de estos nuevos patrones de consumo también se actualizó la CBA. El nuevo diseño de la CBA utiliza el concepto de la densidad nutricional en lugar de las recomendaciones de nutrientes de cada unidad de consumo que se venía usando en la definición anterior. Tal como se expresa en la actualización metodológica mencionada arriba, “La densidad nutricional es una medida de calidad de la dieta que expresa la relación entre el contenido de cada nutriente y la energía. En cada grupo etario y para cada nutriente, la densidad nutricional óptima es equivalente a la relación entre la recomendación diaria del mismo y la recomendación diaria de energía. De esta manera, una vez cubierta la necesidad energética también se asegurará la necesidad de nutrientes“. La densidad nutricional se utilizó para realizar los ajustes en la contribución relativa de cada producto en la CBA final. En términos prácticos esta actualización de la CBA no tiene ningún efecto considerable: a precios medios de mercado, las valorizaciones de la CBA anterior y la nueva dan resultados muy similares (hay menos de cien pesos de diferencia en 2006). Esto significa que la línea de indigencia con la nueva CBA es muy parecida a la línea establecida por la vieja. El mayor impacto de la nueva metodología, como se mencionó arriba, se da en la determinación de la línea de pobreza.
Una vez obtenida la estructura de consumo de la población de referencia se seleccionan los productos que integran la CBA. Los alimentos que se consideraron en la nueva CBA corresponden con aquellos que son consumidos por al menos 5% de la población de referencia y que representan no menos de 5% de la estructura calórica y/o física. El listado completo de los productos aparece en el Cuadro 2 del comunicado de prensapublicado por el INDEC. En línea con lo que se hace en muchos otros países, la nueva CBA incluye bebidas alcohólicas, gaseosas y jugos, que son productos sin aportes nutricionales relevantes pero que forman parte de los hábitos de consumo de la población de referencia.
¿Era necesaria la actualización de la CBA? Yo creo que sí. Todos los países la actualizan después de cada encuesta de gastos. En Argentina la CBA no se actualiza desde 1984/5. Han pasado más de treinta años desde la última vez que se revisó la composición de la canasta de alimentos que define el umbral de indigencia.
Si bien es cierto que con estas mejoras metodológicas se pierde transitoriamente la comparación con las tasas de pobreza de hace diez años, me parece un precio muy bajo a pagar teniendo en cuenta que en 2017 se va a hacer una nueva Encuesta Nacional de Gastos y lo que no se hizo ahora se tendría que hacer con la nueva encuesta. Enhorabuena que el INDEC haya decidido actualizar la metodología de la medición de la pobreza por línea.
[1] La ENGHo se realizó entre octubre de 2004 y diciembre de 2005 y es representativa de ese período, así que se ubicó el valor de la inversa del coeficiente de Engel en aproximadamente la mitad de ese período.

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